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523 votos a favor. Y ahora, ¿por dónde empieza una empresa?
El Parlamento Europeo ha aprobado la Ley de IA con 523 votos a favor, 46 en contra y 49 abstenciones. Toca dejar de leer titulares y hacer el trabajo aburrido que lo hace todo más fácil: saber qué IA usas, dónde y con qué datos.

El 13 de marzo, el pleno del Parlamento Europeo aprobó la Ley de Inteligencia Artificial con 523 votos a favor, 46 en contra y 49 abstenciones. Quedan pasos formales —la aprobación del Consejo y la publicación en el Diario Oficial—, pero el texto ya está prácticamente cerrado.
En diciembre escribí que lo más útil que podía hacer una empresa mediana era un inventario de usos de IA. Tres meses después, sigue siendo poco habitual encontrar una empresa que lo tenga. Así que vuelvo sobre ello, con algo más de detalle.
El problema no es la ley, es la visibilidad
Cuando pregunto a una dirección «¿dónde usáis IA?», la respuesta suele ser una o dos herramientas contratadas. Cuando hablo con los equipos, aparecen muchas más: el comercial que redacta propuestas con un asistente gratuito, la persona de administración que resume contratos, el técnico que traduce manuales.
Ninguno lo hace con mala intención. Al contrario: están buscando formas de trabajar mejor. Pero mientras esos usos sean invisibles, la empresa no puede ni protegerlos ni aprovecharlos.
Dibuja el proceso antes que la herramienta
Mi formación es de arquitecto, y hay un hábito de ese oficio que traslado a cada proyecto: antes de tocar nada, se levanta el plano de lo que existe. Con la IA ocurre igual. Propongo un ejercicio de una mañana:
- Elige tres procesos que consuman muchas horas: facturación, atención de consultas, preparación de ofertas, reservas…
- Dibuja cada uno paso a paso, con las personas que lo hacen, no en una sala de reuniones aparte.
- Marca en qué pasos ya se usa alguna herramienta de IA, oficial o no.
- Anota qué datos pasan por cada paso: personales, económicos, confidenciales o públicos.
Con eso tienes, a la vez, el inventario que te pedirá la regulación y el mapa de oportunidades que te pide el negocio. Es el mismo documento.
Clasificar sin dramatismo
Con el plano delante, la clasificación de riesgo de la Ley se vuelve casi evidente. La mayoría de usos internos —resumir, redactar borradores, clasificar documentos— quedarán en riesgo mínimo. Los que tocan a personas de forma significativa —selección de personal, evaluación del desempeño, acceso a servicios— son los que merecen una revisión a fondo.
Lo importante es que la conversación sobre riesgos deja de ser abstracta. Ya no se discute «la IA», sino un paso concreto de un proceso concreto, con un responsable con nombre y apellidos.
Lo que no conviene hacer
Prohibir la IA «hasta que se aclare todo». Es una reacción comprensible, y el resultado suele ser el mismo: la gente sigue usándola, pero a escondidas y con herramientas gratuitas. Es el peor escenario posible para los datos de la empresa.
La Ley de IA va a tardar en aplicarse por completo. El inventario se puede hacer este mes.
Primer paso
¿Quieres aplicarlo en tu empresa?
Cuéntanos tu caso en una llamada de 30 minutos. Sin compromiso.
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- 02Te respondemos en 24 hCon preguntas concretas sobre tu caso, no con un catálogo.
- 03Si encaja, diagnóstico gratuito30 minutos para ver dónde la IA tiene sentido y por dónde empezar.
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